¿Te vas de viaje y no tienes con quién dejar las plantas? Trucos para que tus plantas sobrevivan a tus viajes

¡Buenos días, amantes de las plantas! En el post de hoy vamos a tratar un tema súper importante ahora que llega la Semana Santa: ¿cómo conseguimos que nuestras plantas no mueran cuando nos vamos de vacaciones?
Sí, puede que estés pensando en encomendárselas al vecino, a tu mejor amiga o a tu madre. Pero vamos a ser sinceros, amantes de las plantas: ¿de verdad te fías de que estas personas se vayan a acordar de regarte las plantas? Tu vecino  es muy simpático y muy mono pero suele olvidarse de recoger el periódico, tu mejor amiga está un poco loca y con su nuevo novio no tiene cabeza para nada más, y tu madre tiene tanta vida social que lo raro es que pase por su casa, ¿cómo va a pasar por la tuya para regarte las plantas?

No te preocupes, todos hemos pasado por la misma situación. En mi caso, me voy de vacaciones dentro de dos días (¡no puedo esperar!) y le pregunté a mi novio si me las cuidaría, pero: a) él se queda trabajando, b) no va a trasponer hasta mi casa solo para cuidarme las plantas cuando tiene mejores cosas que hacer con los amigos, c) a veces se le olvida hasta su nombre, d) ¿cómo vuelvo yo a mi casa si no tengo más que una copia de llaves?

Por todos estos motivos he decidido que mi novio puede ser muy adorable, pero no es materia de jardinero a domicilio, así que he recopilado CUATRO TRUCOS PARA QUE TUS PLANTAS NO MUERAN DURANTE TUS VACACIONES.

TRUCO Nº 1: utiliza un cono de goteo

Este truco es muy útil para cuando, como yo, careces de un jardín en condiciones (cries in Spanish) pero tienes la casa llena de macetas de todos los tamaños. Consiste en unos pequeños conos con dos aberturas: en un extremo tiene una rosca en la que se coloca una botella de plástico llena de agua (con un agujero en la base para que entre el aire) y en el otro extremo, una boquilla bastante estrecha que se clava en la tierra. El agua saldrá poco a poco y mantendrá la tierra húmeda.

Este truco también puedes llevarlo a cabo sin los conos, de forma incluso más barata. Simplemente tendrás que abrir un pequeño agujero en el tapón de plástico de la botella (con una aguja caliente o con unas tijeras), llenarla de agua y clavarla en la maceta boca abajo. Funcionará de la misma manera.

Una botella de 1.5 l suele durar unos diez días.

TRUCO Nº 2: la magia del hidrogel

¿Has visto esas plantas que se venden sin tierra, enterradas en unas bolitas de colores? Pues estas canicas están hechas de hidrogel, un polímero compuesto principalmente de agua y nutrientes para plantas. Su uso es súper fácil, ya que solo tienes que enterrar las perlas de hidrogel en la tierra en una proporción de 40 g/m2 o unas 4 perlas para macetas de 10 cm (añadiendo una por cada 2.5 cm extra). Al descomponerse poco a poco, liberará sus componentes.

Es un truco muy útil si tienes un jardín pequeño o algunas macetas.

TRUCO Nº 3: kits de riego

Si tienes un jardín algo más grande o muchas macetas, posiblemente la mejor opción es que te hagas con un kit de riego (algunos son muy económicos). Existen dos tipos, los que están conectados a un depósito y los que se conectan al grifo. Básicamente se trata de un tubo que va desde la fuente de agua (sea el grifo o el depósito) hasta las macetas, en las cuales se incrustan los goteros que salen del tubo.

Los más modernos cuentan con un programador, que puede ir a pilas o conectarse a la electricidad, para que puedas definir a qué horas abrir las válvulas del depósito.

TRUCO Nº 4: aprovéchate de la capilaridad

La capilaridad es la capacidad de los líquidos de subir o bajar a través de un tubo; es algo más complejo que esto, pero básicamente este es el motivo por el que al meter una pajita en un vaso de refresco el líquido sube hasta la mitad de la pajita sin que sorbas.

¿Cómo nos aprovechamos de esto? Este es el truco más fácil que te enseñaré hoy, un poco rudimentario pero igualmente efectivo y barato. Solo tienes que llenar una botella de plástico o un recipiente con agua, introducir un extremo de una cuerda de nylon o algodón (o incluso unos cordones o una bayeta) en la botella y el otro extremo enterrarlo algo profundo en la maceta. Así, mediante la propiedad de la capilaridad la tierra se mantendrá húmeda.

BONUS: evita estos tres consejos:

  • Meter las macetas en agua, ya que solo conseguirás que las raíces se pudran.
  • Regar demasiado antes de irte, por el mismo motivo.
  • Cerrar las persianas y dejarlas sumidas en la más profunda oscuridad, ya que las plantas necesitan luz para poder realizar la fotosíntesis.

¿Lo tienes claro? Yo voy a probar la nº 4 y la nº 1. Ya os contaré cómo están las plantas cuándo vuelva.

¿Conocéis algún otro truco que queráis compartir?

Cómo aprovecharte de la capilaridad
Fuente: www.arcuma.com

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